Un fregadero y unas fresas

Al fondo podéis ver mi fregadero habitual. Me gusta tenerlo vacío para empezar bien el día, pero últimamente no es que esto suceda muy a menudo.

Hace unos días entré en la cocina medio adormilada para ponerme manos a la obra, y me encontré con un regalo de To: ¡fresas!

Ahora sí que ha llegado la primavera. Esto es amor. Esto es vivir. Los platos sucios, en segundo plano, porque pierden su importancia.


      

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