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05 de enero de 2012

Muy señores míos, sus Majestades los Reyes Magos de Oriente:

Este año les escribo mi carta con suma celeridad, pero conociendo bien los poderes mágicos que poseen para recibirla instantáneamente y hacer algo al respecto. Ruego escuchen atentamente mi humilde petición: esta noche cuando pasen por casa, por favor, péguenme un toque. Estaré lista con la maleta.

¡No, no lo malinterpreten! No abandono, no estoy tirando la toalla. Tan sólo necesito unas vacaciones y creo que podría combinar dicho propósito con el viaje de vuelta de sus Majestades, porque 1) ya he montado en camello y no se me da mal; 2) les puedo ser muy útil; y 3) con la crisis no me queda otra si quiero vacaciones.

Sé que es un viaje largo y que no es coser y cantar pero, créanme, a estas alturas sí sería coser y cantar comparado con mantener este tenderete. Con este respiro podré volver a mis tareas con ánimo renovado.

Les seré muy útil, se lo prometo (menos para el harén, que no encaja con mi perfil). Mi móvil tiene GPS, que tengo entendido que vienen con estrella, pero igual a la vuelta les hace falta. Les puedo dar conversación, que conversación la hay. Para entretener a sus Majestades. Les puedo dar masajes en los pies, prepararles unas lentejas bien ricas, enseñarles a hacer muñecos de plastilina, hacer de personal shopper, crearles una tarjeta de visita más actual, informatizar su base de datos, organizar las tareas de sus criados, bajarles las últimas series, hacer de intérprete, montarles un karaoke, lo que se les antoje.

No se preocupen, mi marido y mis hijos estarán muy bien durante mi ausencia. De hecho, puede que también les venga bien un respiro.

Reciban un cordial y atento saludo:

Nova

PD Si me pueden avisar en cuanto a los contenidos de la maleta, se lo agradecería. ¿Me llevo cantimplora? ¿Linterna? ¿Saco de dormir? El bronceador ya lo tengo listo.

Clipart: entrepadres.com

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25 de agosto de 2011

1 boda de un querido amigo
2 libros leídos
3 puntos en la barbilla de Pon por una caída en la piscina
4 días en las magníficas playas de Huelva
5 alfombrillas de coche llenas de arena y bicarbonato (el bicarbonato sirve para quitar los malos olores, mejor no preguntar)
6 helados comidos…o tal vez más…
7 personas locas que nos subimos a un hidropedal del que casi no salgo
8 días con familia que hacía tiempo que no veíamos
9 meses de embarazo casi cumplidos
10 minutos en una cola para que nos robaran la cartera

Pero sobre todo, infinidad de recuerdos, sonrisas, abrazos, conversaciones, silencios, reencuentros que forman parte de quién soy hoy, mientras la familia crece, y todos ahondamos en conocernos, cuidarnos, retarnos, escucharnos y querernos un poco más, sin necesidad de perfección o circunstancias ideales. Le doy las gracias a Dios por esta época de mi vida.

 

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01 de febrero de 2011

Hoy sueño con el Caribe.

Hoy, que cuando he salido a tender la ropa en la terraza, se me han quedado los dedos sin sentido.

Hoy, que para estar escribiendo aquí en mi ordenador tengo que tener una estufa encendida a un palmo de los pies para seguir con vida.

Hoy, que he hecho otro caldo de pollo para los miembros enfermos de mi familia – es decir, todos (menos Superviviente, por algo se llama así).

Hoy, que To sale a trabajar tosiendo con la bufanda atada al cuello y vuelve tosiendo y se acuesta con la bufanda atada al cuello.

Hoy, que tengo que tener una hoja de cálculo en la nevera para llevar la cuenta de las medicinas que nos estamos tomando cada uno.

Hoy, que ni uno podemos pronunciar una frase completa sin bautizar al que tenemos delante con un estornudo, sonarnos la nariz estrepitosamente o encandilar a los demás con nuestros gorjeos.

Hoy, que llevamos más de dos semanas así de moribundos.

Hoy he buscado las Bahamas en Internet y rondan entre 24 y 30 grados a pleno sol. Se me quitarían todos los males del cuerpo. No tendría que tender ropa porque sólo iría en bañador. Me olvidaría de ordenadores y estufas. En vez de caldo de pollo, me inflaría a marisco y bebidas tropicales. To se pasearía con la toalla al cuello en vez de la bufanda, y nuestro amor sería toda la medicina que necesitáramos. ¿Demasiado cursi? Espérate, que tengo una mejor: no se nos interrumpiría ninguna frase porque con darnos la mano sería suficiente. (¡Jajajaaaa!) ¿Los niños? ¡Ah, sí! Ahí a lo lejos disfrutando con su cubo y sus palas.

Hoy he buscado las Bahamas en Internet y he visto que para salir mañana, tendríamos que pagar 1.200€ por adulto.

Pero eso no me preocupa, porque ya se ha encargado Don José Mota-Rubalcaba en dejarlo todo claro: “Dinero lo que se dice dinero, tié que haber. En las rendijas que dejan los cojines en los sofás”.

Así que ya que se anima al ciudadano a la hurgatoria, voy a intentar hurgar en algo que no sea mi nariz, a ver si hay suerte para el Caribe.
Especial Nochevieja de José Mota 2010 – Algo \’tié\’ que haber


 

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