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13 de enero de 2012

Hoy ya terminamos esta mini-serie, que se trataba de compartir diez ideas que me habían ayudado en el 2011, por si os servían para este año.

  1. No sentarse.
  2. Aprovechar los ratos de cinco minutos.
  3. Intentar recoger el dormitorio antes que el resto de la casa.
  4. Involucrar a los hermanos.
  5. Preparar todo lo posible por la noche.
  6. Preparar conjuntos de ropa completos para utilizar en cualquier momento.
  7. Recoger contando.

Octavo-décimo consejos, 2012

8. Utilizar un temporizador/cronómetro. El temporizador me ha “salvado la vida” en cuanto a las tareas del hogar todo este año pasado, sobre todo cuando me encontraba mal o cansada por el embarazo. También va con mi personalidad porque tiendo a distraerme o a dejarme abrumar. El que utilizo es el del móvil, o si estoy usando el ordenador, abro esta página directamente. También lo utilizo a la hora de escribir; de esto ya hablamos en su momento.

9. Sincronizar nuestras agendas en Google. El año pasado ya empezó el desbarajuste en nuestra familia entre el sinfín de actividades de cada miembro de la familia. Intentábamos coordinar agendas pero siempre se nos escapaba algún dato. Google calendar al rescate – mi marido con su calendario, yo con el mío, y ambos sincronizados. Si no lo utilizas ya, quizás quieras probarlo para ver si facilita la comunicación y organización en tu familia.

10. Secar el perejil en el microondas. Este último consejo es la solución para tu vida entera. Vale, que no. Pero sí que te dará un perejil seco muy rico. Me gusta más que la variante comercial o que secarlo al aire o congelarlo. Como dice Karlos Arguiñano, “rico, rico”…y con esto, os dejo ya en paz. Que tengáis muy buen 2012, y no olvidéis dejarme algún consejo vuestro del 2011 en los comentarios.

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10 de enero de 2012

Después de darte cuenta de que está prohibido sentarse, empiezas a delirar y a enloquecer aún más: te empiezan a obsesionar los minutos. Escuchad mi segundo consejo, 2012 (basado en la experiencia del año pasado):

2. Aprovechar los ratos de cinco minutos.

Suena un poco maniático, pero se puede hacer mucho en cinco minutos. En una familia con preescolares, los cinco minutos cuentan para todo: para recoger el salón o una habitación, para recoger la mesa, para doblar la ropa. Cuando se trata de cinco minutos con cuatro personas empleadas a fondo, ni os cuento. Colaboración al máximo en cinco minutos de reloj. Los resultados nunca dejan de sorprenderme.

Con los espacios de cinco minutos, en particular, se pueden vencer las áreas que no nos gustan. Las que evitamos. Las que incluso odiamos.

Bueno, ejem, esta nevera la he encontrado en Google. Creo que esta familia se merece lo del patrimonio de la humanidad.

Por ejemplo, qué queréis que os diga: odio limpiar la nevera. No me refiero a limpiarla en sí, sino a mantenerla ordenadada, cada balda con su comida correspondiente, sin alienígenas asomando de los botes de tomate frito medio usados ni un jardín creciendo donde antes estaban las zanahorias. Mi nevera podría ser patrimonio de la humanidad, con lo turístico que es: contiene monumentos, especies en peligro de extinción, parques naturales… Por desgracia, la gente prefiere otro tipo de turismo, así que me tengo que dedicar a mantenerla utilizable para la familia.  Si lo pienso, nunca paso el rastrillo por la nevera, porque mi subconsciente (la no-Supernanny) me dice que va a ser un trabajo enorme. Pero si dedico cinco minutos a la tarea, consigo devolver tres baldas a un nivel de limpieza humana…y si he podido con tres en cinco minutos, termino el resto del patrimonio sin problema porque ya estoy animada.

No sé si lo tuyo serán las neveras. A lo mejor son los cristales, las pelotas de pelusa debajo de la cama o el entrecejo de tu pareja. Sea lo que sea, piénsalo la próxima vez que te sientas culpable por una tarea que aborreces: sólo cinco minutos. Cinco minutos de nada, y una mejor vida en el 2012.

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09 de enero de 2012

Se ve que en Mujerdehoy.org hay ganas de empezar el año a buen pie, comenzando por la casa. Por un lado tenemos a Mercedes hablándonos de reformar el armario y por otro a Triple enseñándonos cómo organizarnos mejor en casa. Y, sorpresa, yo también ya tenía pensado compartir unos truquitos para empezar el año porque, aunque no os lo creáis después de hablaros de mis pésimos métodos para limpiar la casa en cinco minutos, me gusta sentirme a gusto en mi propia casa y tener las cosas ordenadas. Sin embargo, no se trata tan sólo de consejos para la casa.

A lo largo del 2011 he ido apuntando las ideas que he tenido o he recibido que realmente he implementado y han mejorado nuestra calidad de vida o mi forma de trabajar en casa. Algunas son cambios de concepto mientras que otras son un truco más, una manera de más sencilla o eficaz de hacer algo. En esta semana de vuelta al colegio, compartiré estas 10 ideas por si también os sirven.

Hoy el primer consejo:

1. No sentarse.

Apabullante, ¿verdad?

El sombrero no sé de dónde lo sacaría, pero así me quedaría yo.

No, en serio, tu culo es tu enemigo. Hay que estar de pie. Mucho. Sufrir. Trabajar. Erre que erre, como si estuvieran detrás de ti con un látigo.

:-) Vale, que no, que mi trasero no es mi enemigo (aunque confieso que después de tres partos, ya no lo veo tan agraciado). Lo que sí es cierto es que si veo una silla delante, y un ordenador delante de la silla, me lo pienso dos veces antes de sentarme. ¿Ya he terminado las cosas que tenía que hacer? O si me quedan unas cuatro cosas por hacer, ¿realmente es el momento de sentarme? Por la noche sobre todo, si me siento, mis piernas se convierten en hormigón, me apalanco, y no consigo nada, ni las cuatro cosas que quedaban. Así que esta loca se ha propuesto, en circunstancias similares, que si tengo que escribir un e-mail urgente, lo hago de pie.

Momentos hay para todo: para tirarlo todo por la borda, sentarse con los niños y dejar que todo se derrumbe alrededor. Pero si eres de las que se quejan de que no les cunde el día, como yo, ignora la voz del sofá y tira las sillas por el balcón (temporalmente). Y ahora ríe o llora, según te haya caído esta idea.

Fuente: Inspired to Action

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