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17 de junio de 2011

Si piensas que te comes la cabeza por cualquier asunto, prueba con ser madre. Madre de preescolares. La lupa que utilizas es de Sherlock Holmes tamaño XXL, y no hay forma de guardarla en el bolsillo cuando se trata de tus hijos. Aunque trates de relajarte, tu subconsciente lo registra todo: cómo comen, qué hacen cuando están con otros niños, qué hacen cuando están solos, cómo caminan, cómo utilizan los ojos, cómo juegan, a qué juegan, qué te dicen cuando están enfadados, cómo tratan a sus hermanos, cómo lloran, qué les hace reír, qué les da miedo, cómo reacciona su piel, cómo te responden…

Hace más de un año mi lupa de madre detective estaba centrada en los dibujos de mi hija: con sus cuatro años recién cumplidos, no dibujaba nada reconocible. Ya de por sí, observo a Pin más de costumbre por su grado de discapacidad; aunque su afectación es más bien física, también hay otros elementos que influyen en su desarrollo. ¿No tendría que estar dibujando casitas o por lo menos intentos de personas? ¿Qué eran estas líneas y rayajos más propios de un niño de dos años? ¿Me debería preocupar? ¿Era porque todavía no le había mandado al colegio? Intenté dibujar y colorear con ella pero tampoco quería agobiarle.

En mi búsqueda di con una psicóloga en Internet que explicó algo muy sencillo. No guardé el enlace, pero os puedo explicar lo que me relajó y ayudó con el tema de los dibujos de mi hija. Para empezar, el desarrollo del dibujo en cada niño es diferente (esto ya me lo figuraba) pero podemos hacer algo concreto como padres: preguntar qué es cada garabato (aunque sean unas líneas), tomárnoslo en serio, yetiquetar cada dibujo con su título.

Creo que antes respondía a los dibujos de Pin con un “Ah, muy bonito”, algunas veces me decía lo que era, algunas veces se lo preguntaba…pero no se registraba en ningún sitio. Empecé a tomármelos en serio y a etiquetarlos con fecha y título, y me sorprendieron los resultados: “Una estatua”, “El príncipe Francesco”, “Una cárcel” y luego más típicas como “Mamá y yo”, “Nuestro parque”.

En muy poco tiempo, en cuestión de un mes, sus dibujos empezaron a mejorar estéticamente y a parecerse a las etiquetas. Empezó a dibujar personas, casas, soles. Siempre le preguntaba de qué iba el dibujo y ella ya esperaba con ilusión a que escribiera el “título oficial”.

Tanto si te preocupan los dibujos de tu preescolar como si no, tal vez quieras probarlo. Te garantizo que no te vas a acordar qué significan todos sus garabatos, y habrá más de uno que quieras conservar por su originalidad.

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28 de abril de 2011

No me gusta escribir entradas de consejos porque, al fin y al cabo, no soy Supernanny – ¡no soy nadie para dar consejos! Sin embargo, hace tiempo pedí que los lectores del blog me mandasen ideas o temas que les interesaban, y entre ellas había algunas preguntas.

Así que estas ideas son para tomar o dejar (como las lentejas), y si os sirven, genial; si no, encontraréis opiniones expertas a raudales en Internet.

“Qué hacer cuando no quieren comer, pero sí lo hacen con juguetes…”

Aquí van un par de pensamientos:
1. Seguro que ya lo hacéis, pero preguntaos primero si hay una buena razón por la que no comen. ¿Qué hábitos alimenticios habéis desarrollado en casa? ¿Se han atiborrado hace una hora y no les entra más? ¿No se encuentran bien a algún nivel? ¿Qué cantidades exigís que coman?
2. Hábitos. Prestad atención a los hábitos que estáis formando desde que son pequeños. Los hábitos tienen que ver tanto con lo que comen (el tipo de alimento) con la forma de comer.
a. Tipo de alimento: Por ejemplo, el preescolar evita ciertas comidas en pro de otras. Tenemos este problema con Pon, que le cuestan las verduras, pero sabemos que en parte es nuestro problema porque no hemos sido tan consecuentes con su alimentación.
b. Formas a la hora de comer: Por ejemplo, que desde bebés o muy pequeños se han acostumbrado a comer sólo con ciertos tipos de rituales: avioncitos y trenes que van hacia la boca, promesas de “si te lo comes todo, te comes un dulce después”, tipos de entretenimiento como contarle un cuento según come.

El primer tema, el tipo de alimento, es más serio porque tiene que ver con su nutrición. Hay libros geniales en el mercado sobre cómo equilibrar su dieta y cómo alimentarlos; a mí me han hablado bien de Mi niño no me come aunque todavía tengo pendiente leerlo. En PequeRecetas encontraréis un excelente resumen de 25 consejos del autor, el pediatra Carlos González.

¿Métodos? Con Pon estamos simplemente intentando ser más consecuentes. Que realmente haya más variedad y verdura en el plato. Darle algo de verdura en un primer plato (cuando tiene hambre) antes de la carne o las patatas o lo que tanta ilusión le haga. Espaciar las comidas para que tenga hambre a la hora de venir a la mesa. Limitar los dulces y las galletas. Y sí, ya sé que es polémico, pero alguna vez le servimos en la merienda las verduras que sabemos que tolera pero que ha evitado por capricho en la comida.

El segundo tema, el de las formas, tiene que ver con vuestro papel como padre o madre. Si queréis entretenerlos mientras comen, y os gusta hacerlo así, adelante (aunque pienso que el tema de la manipulación – en la que caigo también – ya es tema aparte, porque les estamos enseñando a hacer algo básico, como comer, por una recompensa…y comer deben comer porque su cuerpo se lo pide sin que les haga falta premio). Pero volviendo a los juegos o los juguetes, si os empezáis a hartar, si estáis tensos, si os parece una esclavitud, si nadie más puede darles de comer, entonces es cuestión de replantearse las comidas y cómo se las estáis dando. Y de la misma manera que se ha formado el hábito, poco a poco, día tras día, de que sois indispensables a la hora de comer, ir disminuyendo aquél hábito hasta que el preescolar coma por su cuenta.

Es decir, si sólo come cuando hacemos el juego del avioncito, en vez de darle de comer durante la comida entera con el avioncito, se lo hacemos un rato y luego le explicamos que ahora vamos a jugar a que el avioncito tiene que descansar o llenar el depósito de gasolina. Y no volvemos a hacer el avioncito. Día tras día, vamos disminuyendo la hora del avioncito, hasta que el avión ni aparece…porque el preescolar ya es feliz comiendo por su cuenta.

¿Habéis pensado en otro tipo de juego? Es el juego necesario de la autonomía y la independencia…¡a lo mejor es lo que ha estado deseando todo este tiempo – tocar la comida, mancharse, probar él mismo! Podemos comprarle unos cubiertos especiales de su tamaño, que aprenda a usarlos. Desde bebé, que tenga su cuchara especial, y que aunque al principio se dedique a tirar la comida por los suelos, poco a poco le vamos enseñando que el blanco ideal es la boca. Siempre es más trabajo, más desorden, que nuestros preescolares hagan las cosas por su cuenta, pero así se desarrollan como personas.

Si están demasiado acostumbrados a una trona, a lo mejor es hora que se sienten a la mesa “con los mayores”, que aprendan a poner la mesa aunque sean pequeñitos, y que se enorgullezcan de hacer las cosas por su cuenta.

Lo principal es que con respeto, con amor, creamos esos hábitos familiares para fomentar la armonía y a la vez su independencia.

¿Qué pensáis vosotros?

Foto: Cubiertos excavadora en Territoriomini.com

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08 de abril de 2011

No se merecen un post entero cada una, pero os cuento cuatro recomendaciones que se me han acumulado:

1. ¿Os acordáis del helado gratis de Ben & Jerry’s? Este año es el 12 de abril. Además, si te haces su fan en Facebook, ese mismo día también te regalarán un cupón para canjear para una bola de helado adicional a lo largo del mes.

2. Si tu preescolar no se toma la medicina… Últimamente Pin ha estado pasando una mala racha con infecciones de distintos tipos. Una de las medicinas que se tiene que tomar no le gusta nada, nada… No había forma de convencerla hasta que dimos con la solución: dársela via jeringuilla dosificadora, por el lateral de la boca para evitar las papilas gustativas de la punta de la lengua. Ahora se la toma en dos sorbos: medicina, bebida, medicina y bebida. ¡Por si le sirve a alguien!

3. Esta recomendación sobre la medicina la he encontrado en la serie de libros de Qué esperar, concretamente el tercero que no encuentro traducido por ningún lado. Pero el primero y el segundo sí que son manuales que recomiendo y que nos han sido muy útiles: Qué se puede esperar cuando se está esperandoEl primer año del bebé.

4. Como nuestra familia es bilingüe (español-inglés), nos preguntan dónde conseguimos cuentos infantiles en inglés. Os recomiendo bookdepository.com, una tienda digital que no cobra gastos de envío y que tiene una lista considerable de países a los que realiza envíos. Echadle un vistazo para ver cómo se comparan los precios a Amazon.com. Espero que se expandan pronto a otros idiomas, pero si queréis que vuestros preescolares aprendan o repasen inglés, es una página web estupenda donde conseguir cuentos y libros de todo tipo.

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