Archivos con la etiqueta: educación

24 de abril de 2013

Atarse los cordones, hacer pipí en un orinal, utilizar un cuchillo para cortar la carne, poner coladas, vaciar el lavavajillas, reservarnos un hotel de escapada: son decenas de hábitos que vamos practicando con nuestros preescolares para que se valgan por sí mismos. Luego hay otra serie de hábitos que damos por sentado que irán brotando de sus corazoncitos y no nos molestamos tanto en ensayar. Las gracias y por favor, hasta ahí solemos llegar. Pedir perdón o perdonar ya es más raro. Quizá pensemos que practicar el trato con los demás es encorsetarles o criar pequeños hipócritas. Personalmente me preocupa más que Pon aprenda a respetar a sus hermanas que a resistir la espeleología de su nariz, por mucho que domine este último deporte.

Está claro que sí que tengo amigos que son padres perfectos y lo engloban todo, como os he dicho en otras ocasiones. Mis hijos tienen unos compis que cuando nos despiden en la puerta de su casa, poco les falta por sacarnos la alfombra roja: —Gracias por venir a mi casa. Nos lo hemos pasado muy bien. A ver cuándo volvéis.

La primera vez que les escuché me sobresalté y miré en los rincones del recibidor para ver si había alguna grabadora y hacían playback pero realmente se trataba de sus propias vocecitas repletas de cortesía.

Yo me rompí la cabeza de vuelta a casa pensando en por qué mis hijos maravillosos no hacían lo mismo por pura imitación, pues nosotros somos padres que nos hacemos los majos e intentamos despedir así a la gente que pasa por nuestra casa. La osmosis tendría que ser suficiente, ¿no?

Un buen día vi a la sabia Mujer Maravilla practicando unas frases con sus hijos con total antinaturalidad. Es verdad que ya in situ el pequeño las repitió como un loro pero la mayor las dijo con sinceridad. Los modales también se ensayan. Si bien puede existir algo de hipocresía en algún momento (y cuántos adultos farfullamos los “buenos” días), prefiero que mis hijos se entrenen en respetar y querer a los demás de manera tangible.

Últimamente al manifestarse más la personalidad de cada hijo leo más sobre tipos psicológicos. Algo que leo repetidamente es que si los introvertidos queremos avanzar en terrenos sociales (habitualmente dominados por extrovertidos), necesitamos practicar hasta que nos sintamos cómodos.

Llevándolo al terreno de los hijos, les hacemos un favor, sobre todo a los introvertidos, cuando les preparamos para situaciones concretas que tengan que ver con modales, trato social, conversación…

—Vamos a una boda. En la boda, todo el mundo tiene mucho interés en ver a los novios casándose, así que vamos a estar callados y ver lo que hacen. También podéis pintar, podéis llevar un libro, pero vamos a estar allí un rato en la iglesia en silencio. Luego gritaremos: “¡Viva los novios!” ¡A ver cómo lo hacéis!

O, unos días antes de que venga un invitado especial que no conocen: —Va a venir el Sr. XXX. Es de otro país: podemos preguntarle por su país, podemos hablarle del nuestro. ¿Podéis hacer algún dibujo de nuestra ciudad para que se lleve un recuerdo? En su país se saluda así, con la mano. Mirad qué divertido: vamos a ver cómo lo hacemos nosotros,” etc.

Cuando llega esa situación, la disfrutan porque ya no se sienten extraños, saben cómo comportarse, y se ha borrado parte de su timidez. Al final aprender ciertas reglas de comportamiento no es cuestión de limitarles, sino de darles esa libertad para que vean cómo pueden disfrutar con otros, ya sean de su edad o mayores.

¿Qué modales habéis practicado o practicaríais con vuestros preescolares?

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11 de abril de 2013

Dominique White es fundadora de Little Fingers First, un espacio cultural que promueve la literatura infantil en inglés. También es madre bloguera en Dicho de otra manera, un blog bilingüe mensual sobre temas de interés para familias interesadas en fomentar el inglés entre los más pequeños.

Dominique, nos gusta preguntar primero a todas las madres que entrevistamos: Yo no soy Supernanny, ¿tú que super NO eres?

Pues creo que… ¡yo aún no soy Flexi-Woman! Aunque definitivamente tener dos niños pequeños (3 y 7 años) me está ayudando a ser más flexible y menos exigente con mis objetivos diarios.

Me llegan actividades de lo más interesantes de Little Fingers First: visitas guiadas a museos, book parties, sesiones en inglés en una peluquería infantil… ¡Lástima que de momento vivamos lejos! ¿Con cuánta frecuencia realizáis eventos de este tipo en Madrid?

Durante el año escolar organizamos actividades culturales como visitas guiadas a museos o cuentacuentos abiertos al público en ludotecas con bastante frecuencia (1 ó 2 veces al mes). El objetivo principal es demostrar que cualquier niño español con un mínimo nivel de inglés puede divertirse haciendo una actividad de ocio 100% desarrollada en su segunda lengua, en este caso el inglés. En Little Fingers First creemos que es muy importante que los niños sepan que el inglés no es solamente una asignatura más en el colegio; es un idioma que se emplea en muchos contextos hoy en día. Debemos ayudarles y exponerles al inglés todo lo posible para que cuenten con esta importante herramienta idiomática en el futuro.

Entiendo que una de las actividades más demandadas, y así se explica en la página web, es la denominada book party. Explícanos en qué consiste.

Tenemos dos tipos de book party, la particular y el formato evento público. Cuando hacemos una book party particular nos desplazamos a una casa a petición de los anfitriones para hablar de los libros en inglés más adecuados para sus hijos y los hijos de los padres invitados a la cita. Llevamos una amplia gama de libros en inglés de contrastado éxito entre niños. Muchos ejemplares incluyen soporte digital para ayudar tanto a padres como a niños a familiarizarse con el inglés. Este asesoramiento individual es fundamental y muy bienvenido por los padres que no dominan el inglés y necesitan orientación a la hora de elegir los libros más adecuados en edad y temática para fomentar en sus hijos un aprendizaje precoz de dicha lengua.

Los book party públicos son eventos con un aforo limitado que celebramos en ludotecas o centros de ocio infantil. Solemos aprovechar el lanzamiento de un libro nuevo por algún autor que encontramos especialmente interesante o un acontecimiento cultural anglosajón para organizar un evento que puede incluir también cuentacuentos, canciones, manualidades y juegos en inglés para niños principalmente entre 3 y 8 años de edad. Siempre existen ejemplares de libros a la venta para continuar la “fiesta” en casa.  En definitiva, cuanto más expuestos estén, más cómodos se sentirán en el futuro en cualquier actividad desarrollada en inglés.

¿Hay que ser miembro de Little Fingers First? ¿Cómo nos beneficiamos de estas interesantes actividades y oportunidades culturales?

Por el momento no tenemos un club de socios aunque lo tenemos en mente teniendo en cuenta la buena aceptación de todas nuestras actividades. Podéis seguirnos a través de nuestras páginas web. La asistencia es voluntaria, flexible, estamos siempre ahí adecuándonos a las necesidades de padres e hijos. Muchas “book parties” suelen incluir descuentos adicionales en la compra de libros de literatura infantil en inglés.

Personalmente, ¿cómo describirías tu particular odisea en el mundo bilingüe con tus dos hijos?

Es un mundo lleno de experiencias enriquecedoras y momentos inolvidables. Mis hijos tienen la gran suerte de poder elegir entre describir su gusto por un nuevo libro con palabras como “¡eso mola!” y “that’s fab!”. Están en proceso de convertirse en niños bilingües asentados en España… así que te pueden responder indistintamente en inglés o castellano mientras añoran el verde de Gran Bretaña, muestran su pasión por “la roja” o se deshacen en elogios hacia la comida española.

¿Algún consejo que nos puedas dar a nivel de preescolares, sobre todo a madres que están deseando que sus hijos sean lo más bilingües posible?

Debe ser un proceso de aprendizaje y diversión continuos donde es importante buscar situaciones de ocio dirigidas en inglés. En Madrid hay ofertas de todo tipo: danza, yoga, música en inglés para niños a partir de 6 meses, talleres de cocina o manualidades, todo 100% en inglés pero muy accesible. Aunque los niños pre-escolares apenas balbuceen aún el idioma, son como esponjas que lo absorben todo y que de todo aprenden. Exponer al inglés a los más pequeños desde una temprana edad es una inversión de tiempo y esfuerzo que merece la pena porque estás ayudándoles a enfrentar su entorno presente y futuro con una mayor naturalidad.

Podéis encontrar información adicional sobre Little Fingers First en su página web y también en Facebook.

Y ahora os toca: ¿cómo van vuestros niños con el inglés? ¿Qué creéis que hace falta para que adquieran más nivel que la mayoría de los españoles en la actualidad?

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08 de julio de 2011

Continuación de Lo que tendría que saber un preescolar. Traducimos y resumimos este artículo original.

Pero incluso más importante es lo que deben saber los padres de un preescolar de cuatro años:

1. Que cada niño aprende a andar, hablar, leer y resolver álgebra a su propio ritmo y que no incumbirá de manera alguna en lo bien que ande, hable, lea o resuelva álgebra.

2. Que el único y mayor pronóstico de logro académico y buenas notas es leerles a tus hijos. No lo son las fichas, ni los cuadernos, ni los colegios preescolares de última generación, ni los juguetes con lucecitas ni los ordenadores, sino Papá y Mamá tomando el tiempo cada mañana o cada noche (¡o ambos!) para sentarse con ellos y leerles libros maravillosos.

3. Que ser el niño más inteligente o hábil en clase nunca ha tenido nada que ver con ser el más feliz. Estamos tan ocupados en querer darles “ventajas” a nuestros hijos que les damos vidas tan estresantes como las nuestras. Una de las ventajas más grandes que les podemos dar a nuestros hijos es una infancia sencilla y libre de preocupaciones.

4. Que nuestros hijos se merecen estar rodeados de libros, naturaleza y materiales de bellas artes, y la libertad de explorar. Podríamos deshacernos del 90% de los juguetes de nuestros hijos y no los echarían en falta, menos éstos que sí son importantes: juguetes de construcción como Legos o bloques; juguetes creativos, como todo tipo de material de bellas artes (de calidad); instrumentos de música (los auténticos y los multiculturales); ropa para disfrazarse; y libros, libros y libros. Necesitan además la libertad de explorar: jugar con tazones de legumbres en la trona (supervisados, claro); amasar pan (por desastre que resulte); usar pintura y plastilina y purpurina en la mesa de la cocina mientras hacemos la cena, aunque se caiga por doquier; tener un sitio en el jardín donde no pasa nada si cavan en la hierba y hacen un gran hoyo de barro.

5. Que nuestros hijos necesitan más de nosotros. Nos hemos acostumbrado tanto a decir que nos tenemos que cuidar que algunos lo hemos usado como excusa para dejar que el resto del mundo cuide de nuestros hijos. Sí, todos necesitamos un baño sin interrupciones, tiempo con amigos, descansos mentales y una vida ocasional que no tenga que ver con nuestro papel de padres. Pero vivimos en una época en la que las revistas de crianza recomiendan intentar pasar 10 minutos al día con cada hijo y organizar un sábado al mes como día familiar. ¡Eso no está bien! Nuestros hijos no necesitan Nintendos, ordenadores, actividades extraescolares, clases de ballet, grupos de juego y entrenamientos de fútbol tanto como nos necesitan a NOSOTROS.

Necesitan padres que se sientan y escuchan cómo les ha ido el día, madres que se sientan con ellos para hacer manualidades con ellos, padres y madres que se toman el tiempo de leerles cuentos y hacer el tonto con ellos. Necesitan que vayamos de paseo con ellos y que no nos importe el paso a un kilómetro por hora de un niño pequeño en una noche de primavera. Se merecen ayudarnos a hacer la cena aunque tarde el doble y cueste el doble de trabajo. Merecen saber que son una prioridad para nosotros y que nos encanta estar con ellos.

Y volviendo a la lista de las habilidades de un niño de cuatro años…

Sé que es parte de nuestra naturaleza humana el querer saber cómo se comparan nuestros hijos a otros y estar seguros de que estamos haciendo todo lo que podemos por ellos. Existen listas de lo que se les enseña típicamente a los niños y qué deben saber al finalizar cada año escolar, empezando con preescolar.

Como practicamos “homeschooling”, ocasionalmente imprimo esas listas para asegurarme de que no haya una laguna enorme en la educación de mis hijos. Hasta ahora no la ha habido, pero a veces al consultar estas listas se me ocurren ideas en cuanto a qué estudiar o jugar o qué libros sacar de la biblioteca. Eduques a tus hijos en casa o no, estas listas pueden ser útiles para ver el aprendizaje infantil típico de cada año y pueden tranquilizarte de que les va bien.

Si hay áreas en las que parece que a tu hijo le falta algo, no es una indicación de fracaso ni tuyo ni de tu hijo. Sencillamente no lo has cubierto todavía. Los niños aprenderán cualquier cosa a la que les expongamos, y es una tontería pensar que tienen que saber quince cosas particulares a esta edad particular. Aún así, si quieres que aprendan cierta asignatura, intégrala en la vida diaria, juega con ella, y la captarán de manera natural. Cuenta hasta 60 cuando estés mezclando una tarta y aprenderán sus números. Saca libros divertidos de la biblioteca sobre el espacio o el alfabeto. Experimenta con todo, ya sea la nieve en invierno o una rama de apio sumergida en colorante. El aprendizaje ocurrirá de manera natural, será mucho más divertido, y sentirás mucha menos presión.

¿Qué es lo que necesita un niño de cuatro años?

Mucho menos de lo que pensamos…y mucho más.

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05 de julio de 2011

Su niña está empezando a leer; la tuya no.

Su niño ya no lleva las ruedas de apoyo en la bicicleta; el tuyo sí.

Su preescolar está apuntada a clases de baile, natación, solfeo y francés; la tuya tiene dos sesiones de terapia por semana por su discapacidad…y ya está.

Su preescolar corre y salta, mostrando la coordinación de un atleta olímpico; el tuyo todavía llora cada vez que se cae, y de momento le interesan más los puzzles que los balones.

Podemos decir que nos da igual pero…en ocasionescuesta no comparar, y no sólo no comparar nuestros hijos, sino no compararnos como padres a todos los niveles…o incluso a nuestro propio ideal basado en información que hemos leído sobre el desarrollo infantil. ¿Dónde debería estar mi preescolar en estos momentos, a qué nivel?

Estas comparaciones y preguntas se me hicieron incluso más patentes durante un periodo en el que no mandé a Pin a preescolar como “todo el mundo”. En esa etapa (y todavía hoy) me alentaron artículos como el que resumo a continuación. El artículo original lo podéis encontrar aquí en inglés.

¿Qué debe saber un preescolar de cuatro años?

Hace poco, participando en un foro de padres, leí un post de una madre que estaba preocupada de que su hijo de cuatro años y medio no supiera lo suficiente. “¿Qué debe saber un niño de cuatro años?” preguntó.

La mayoría de las respuestas me entristecieron y me irritaron. Una madre publicó una lista entera de todas las cosas que sabía su hijo: contar hasta 100, los planetas, cómo escribir su nombre y apellido, etc., etc. Otros padres contribuyeron a la conversación contando cuánto sabían sus hijos (algunos de tan sólo tres años). Unos cuantos publicaron enlaces a páginas con listas de qué se debe saber a cada edad. Unos poquísimos dijeron que cada niño se desarrolla a su propio ritmo y que no hay que preocuparse.

Me molestó muchísimo ver las respuestas a esta madre preocupada, que tan sólo añadían a su preocupación a través de esas listas de todo lo que sus hijos podían hacer y el suyo no. Somos una cultura tan competitiva que hasta nuestros preescolares se han convertido en trofeos. La infancia no debe ser una carrera.

Así que aquí ofrezco mi lista de lo que debe saber un preescolar de cuatro años.

1. Debe saber que es completamente e incondicionalmente amado en todo momento.
2. Debe sentirse seguro y saber cómo cuidarse en público, con los demás y en diversas situaciones. Debe saber que puede fiarse de sus instintos en cuanto a la gente y que nunca tiene que hacer algo que no le dé buena sensación, da igual quién se lo pida. Debe conocer sus derechos personales y saber que su familia lo respaldará.
3. Debe saber cómo reírse, hacer el tonto, ser gracioso y usar su imaginación. Debe saber que siempre está bien pintar el cielo de naranja y dibujarles seis patas a los gatos.
4. Tu niño preescolar debe saber qué le interesa y ser alentado a seguir esos intereses. Si pudiera importarle menos aprender los números, sus padres se darían cuenta de que los aprendería muy pronto sin querer y permitirían que se sumergiera en el mundo de los cohetes, el dibujo, los dinosaurios o los juegos en el barro.
5. Tu niña preescolar debe saber que el mundo es mágico y ella también. Debe saber que es maravillosa, brillante, creativa, compasiva. Debe saber que es igual de provechoso pasar el día entero fuera haciendo collares de margaritas, tartas de barro y casas de hadas que estudiar fonética. Mejor dicho: de mucho más provecho.

Continúa leyendo: Lo que tendrían que saber los padres de un preescolar

Ilustración: Matt Golding, smh.com.au

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24 de mayo de 2011

Michele y yo compartimos casa y carrera en la universidad y, entre otras cosas, siempre admiré sus capacidades organizativas. Esta foto de su hija de tres años me la ha mandado hace poco, y me ha hecho preguntarle cómo hace para involucrar a sus preescolares en las tareas del hogar. Tiene cuatro hijos, la pequeña no tiene ni un año y el mayor tiene siete años. Esto es lo que me ha dicho:

1. Sé realista. Tus hijos no podrán hacer cualquier tarea tan bien o tan eficientemente como tú, pero la única forma que tienen de aprender es probándolo ellos mismos. Acepta sus esfuerzos sin ser demasiado crítica, y se sentirán más motivados la próxima vez que les pidas ayuda.

2. Conoce a tu preescolar. Dependiendo de la edad y personalidad, algunos preescolares encuentran la mayor satisfacción en tareas que pueden hacer ellos solos – como recoger zapatos en la entrada y colocarlos en una balda en un armario o en el zapatero. Otras edades/personalidades se desaniman con facilidad cuando les pides que hagan algo solos, pero brillan realizando tareas que pueden hacer contigo, como guardar platos o hacer las camas.

3. Mantenlo todo muy sencillo. Mi preescolar de tres años todavía no puede doblar la ropa seca, pero le encanta juntar pares de calcetines y pasármelos para que los doble yo. Cuando termino, los mete todos en un cubo de plástico, los lleva a las cómodas de cada miembro de nuestra familia, y los guarda ella misma.

4. Delega las tareas que te irritan. En nuestra familia de seis, usamos mucho papel higiénico. Yo era la única que reemplazaba el papel higiénico y me estaba sacando de quicio. Hace poco, sin embargo, me tomé el tiempo para enseñarles a mis hijos de cinco y siete años cómo reemplazar el rollo, ahora resulta que a los dos les parece muy divertido. Ahora son la “patrulla del papel higiénico” y son los responsables de reemplazar cualquier rollo vacío que vean. ¿Por qué no se me había ocurrido antes?

5. Haz que el trabajo sea divertido. Si quieres que tu preescolar aprenda a fregar platos, empieza colocando un taburete delante del fregadero, llenando el fregadero con agua y jabón y dejando que juegue con algunos artículos de cocina que no se puedan romper – cosas como contenedores de plástico, coladores, cucharas grandes o batidores de alambre. Cuando termine de jugar, enciende el grifo y enséñale a aclarar el jabón y a ponerlos en una toalla o en el escurreplatos. En otra ocasión, cuando le des un cepillo o estropajo y le des algún artículo que en realidad sí que necesita un fregado, le seguirá pareciendo que está jugando. Dale una toalla para secar cualquier agua que salpique y hasta acabarás con los mostradores y el suelo un poco más limpios.

6. Ofrece incentivos. A mis hijas de tres y cinco años les encantan las pegatinas, así que funciona bien poner todas sus tareas en un póster y dejarles poner una pegatina por cada tarea que realicen. (Como todavía no pueden leer, hago un dibujo para representar cada tarea.) A mi hijo de siete años, sin embargo, no le podrían interesar menos las pegatinas, así que todavía estoy buscando ideas que le motiven.

7. Tareas aptas para preescolares:
– Sacudir el polvo: Dales un trapo o deja que se pongan calcetines viejos en las manos para limpiar los muebles.
– Limpiar el baño: Dales una botella tipo espray con agua o con una solución de dos vasos de agua y 2 cucharadas grandes de jabón para fregar. Déjales pulverizar el lavabo o el mostrador. El resultado final puede quedar poco uniforme, pero suele quedar mejor que antes.
– Vaciar papeleras: Tus niños pueden vaciar las papeleras de la casa en una papelera grande o cubo de basura. Mi niño de siete años puede sacar la bolsa de plástico de la papelera del baño, atarla y colocarla al lado de la puerta para sacarla. Después sabe dónde encontrar una nueva bolsa para meterla en la papelera del baño.
– Ayudar con la colada: Más allá de ayudar con los calcetines, los de tres años en adelante pueden aprender a doblar la ropa limpia. Empieza con algo sencillo como las toallas para el aseo antes de pasarles a algo más complicado. Hace poco también he empezado a pasarles a mis hijos pilas de ropa para guardar. Esto tiene sus más y sus menos: hay artículos de ropa que no se quedan doblados y es verdad que tienden a forzarlo todo en la parte delantera del cajón en vez de mantener la ropa en una pila ordenada.
– Ayudar en la cocina: Enséñales a tus preescolares a poner la mesa y a ayudar a meter y sacar los platos del lavavajillas. Otra idea que se me ha ocurrido hace poco: darle a uno una escoba y que cepille las migas de debajo de la mesa después de la comida. Cuando consiguen una especie de montoncito, les ayudo a meter las migas en el recogedor.

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16 de febrero de 2011

SOS: preescolar desobediente – básico 10

Básico 10: ACCIÓN

La acción es lo que cuenta en la educación de un preescolar. Las amenazas sólo sirven para aplazar el buen comportamiento. No me refiero a amenazas abusivas, obviamente, sino a manipulación: “si no haces x, te va a pasar z”.

Un ejemplo: Unos padres en un restaurante de comida rápida, comiendo delante de los columpios infantiles. El hijo preescolar no se está quieto. No se sienta a comer. Sale corriendo a los toboganes, vuelve, le pega un mordisco a la hamburguesa, se va, les saca de quicio a los padres. Dicen:

–Como no te comas la comida, nos vamos. Nos vamos a casa. (Ni caso.)
–Como no te sientes y comas, se lo va a comer todo Papá. (Ni caso.)
–Como no vengas y comas, va a venir la bruja y se va a llevar la bandeja. (Ni caso.)

¿Por qué ni caso? Porque sigue sin comer y ni se han ido a casa, ni Papá se lo ha comido todo, ni se ha asomado la bruja a comerse una sola patata frita.

La manipulación nos compra tiempo a nosotros, es el camino aparentemente más fácil, pero a la larga, no funciona ni trasmite el mensaje correcto. Volviendo a la seguridad del preescolar, necesitan saber cuáles son las pautas del hogar, y necesitamos actuar de acorde a lo que hayamos establecido.

En el caso del restaurante, si queremos que se coman la comida: ¡acción! ¿Por qué no decirles, con claridad, que pueden jugar 5-10 minutos pero que en cuanto les avisemos, tienen que venir a la mesa a comer, y que después de comer podrán seguir jugando? ¿Por qué no avisarles antes de entrar, que antes de ir a los columpios, nos vamos a sentar y comer primero? (Y quizá comer en una zona donde no tengan la tentación delante.) ¿Por qué no comprarles la comida después de que jueguen, cuando realmente tengan hambre? Mejor que las palabras que salgan de nuestra boca tengan sentido, que las cumplamos, que nuestros preescolares tengan la seguridad de que las vamos a cumplir.

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04 de febrero de 2011

SOS: preescolar desobediente – básicos 8-9

Básico 8: INMEDIATEZ

Mejor corregir a un preescolar en el momento en vez de prolongar un “castigo”. No se puede exigir que un preescolar se acuerde de sus actos de aquí a tres días o que se quede sin televisión durante una semana por desobedecer. La corrección más eficaz es la inmediata (cuanto más pequeño sea el niño, más importante que sea inmediata). Además pienso que este tipo de educación o disciplina es la más compasiva porque se trata de rectificar en seguida el mal que se ha hecho, dar la oportunidad inmediata de pedir perdón y ser restaurado a la convivencia familiar, a la felicidad.

Básico 9: SENSIBILIDAD

Para educar y corregir bien a nuestros preescolares, necesitamos ser sensibles a las circunstancias. ¿Por qué se están portando mal? ¿Tienen hambre, tienen sueño, están enfermos? ¿Les hemos estado ignorando y están intentando llamar la atención? ¿Han visto demasiada televisión? ¿Llevan demasiado tiempo entre cuatro paredes? ¿Están reflejando la tensión en el hogar – una pelea que hayan tenido sus padres, por ejemplo? ¿Están simplemente explorando con curiosidad? ¿Están desafiando abiertamente nuestras instrucciones? Entender las circunstancias es imprescindible para saber cómo actuar con consecuencia. Aquí en casa nos pondremos cincuenta veces más serios si están siendo crueles con un hermano que si rompen algo en la casa porque intentaban ver cómo funcionaba, por ejemplo. Una vez más, se trata de intentar llegar al corazón del asunto para el bien de nuestro preescolar.

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24 de enero de 2011

SOS: preescolar desobediente

Básico 7: INTIMIDAD

Cuando toca corregir a nuestro preescolar, mejor hacerlo en privado. En vez de caer en la manipulación o el soborno en público (“te lo compro si te callas”), intento llevar a mis preescolares a un sitio tranquilo y apartado para poder tratar con el problema que haya surgido; primero, para no avergonzarles, y segundo, para que tanto yo como ellos podamos estar atentos a lo que ocurre – yo al escucharles, ellos al escucharme a mí – en vez de estar distraídos con lo que nos rodea o con los consejos bienintencionados de los demás. A veces, si no podemos apartarnos, les hablo al oído.

Cuando haya que corregir a nuestros preescolares delante de los demás, siempre importa más la reacción que tengamos hacia nuestros hijos que la vergüenza que podamos sentir ante los demás. Me he tenido que preguntar, “¿Quiero que deje de llorar o _______ (rellénese con la situación) simplemente porque me está avergonzando?” Esa vergüenza es mi propio orgullo. Importa mucho más que preste atención a Pin o Pon de la manera que lo necesitan a que me congracie con los demás. Pero también, por amor a otros, si están estorbando, vamos a apartarnos para que los demás puedan continuar con su actividad. Mis preescolares también tienen que aprender que hay que ceder por amor a los que les rodean.

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14 de enero de 2011

SOS: preescolar desobediente – básicos 5-6

Os recuerdo que esta serie surgió de una pregunta que me hicieron sobre la desobediencia y preescolares, y simplemente estoy compartiendo puntos básicos de lo que intentamos aplicar en casa. Al final de cada entrada de este tema, hay una lista de los puntos anteriores que hemos ido viendo.

Básico 5: CORAZÓN

Nuestra meta no es un comportamiento exterior ideal, sino la formación de su carácter, los valores internos. Al educar y corregir, tenemos que ahondar hasta el corazón. Por ejemplo, no se trata de echar una bronca porque Pin y Pon se han pegado, así subrayando su comportamiento exterior. La disciplina incluye hablarles de manera sencilla sobre su corazón – las actitudes por ambas partes que han provocado la pelea. No se trata tanto de “quién ha tenido razón” sino de qué estaba pasando en el corazón de cada uno. Como padres cristianos, nos parece crucial no criar niños hipócritas, que saben poner la cara apropiada para cada ocasión, sino conducirles hacia el corazón para que con el tiempo puedan comprender su necesidad de un Salvador, Jesús, que explicó que las cosas malas que hacemos nacen en el corazón.

Básico 6: PACIENCIA

Para una educación duradera, hay que armarse de paciencia. Cuando reacciono injustamente (gritando, por ejemplo) suele ser porque no he tomado el tiempo de hacer las cosas bien, mis preescolares me están interrupiendo, tengo prisa, o están reflejando mis nervios con su comportamiento. A menudo la oportunidad de amarles corrigiendo o educando surge en momentos de mayor estrés o inconveniencia. Pero mejor llegar media hora tarde y tomar el tiempo que necesitan nuestros hijos. Mejor dejar que se queme el arroz. Mejor atender a sus necesidades y enseñarles cuando lo necesitan. Requiere tiempo, y a menudo el tiempo más imposible.

En qué te estás enfocando más, ¿en el comportamiento exterior o en el corazón?

¿Cómo tienes el depósito de paciencia en estos momentos?

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