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01 de marzo de 2012

Todas tenemos que tener una amiga perfecta. Si no fuera nuestra amiga, nos daría asco, pero como es nuestra amiga, la semiadoramos. En su perfección no es que haga una cosa bien, ni dos cosas bien, sino que lo hace todo – todo – bien.

Yo tengo una de éstas (en realidad tengo varias…me gusta rodearme de la excelencia). La amiga en cuestión es maravillosa y hace cosas maravillosas, entre ellas, cocinar de maravilla (llamémosla la Mujer Maravilla).

Yo a la Mujer Maravilla no la envidio, como os he dicho antes, porque es mi amiga, pero hay algo de ella, algo que cocina, que sí que me vuelve verde de envidia y que me tiene enferma: sus muñecos de jengibre.

Una Navidad la Mujer Maravilla nos regaló una caja toda chula llena de muñecos de jengibre caseros: firmes, sonrientes, de ambos sexos, con sus camisas y sus pajaritas bien puestas, sus vestiditos rosas y sus rizos rubios. No los olvidaremos en la vida. O al menos, no los puedo olvidar en la vida porque mis hijos Pin y Pon no los olvidan en la vida.

A los dos días de comérnoslos todos, Pin y Pon vinieron a consultarme asuntos de vital importancia:

—Mamá, ¿tú sabes hacer muñecos de jengibre?

—Claro—mentí. (No mentí adrede; en mi mente, yo sabía hacerlos porque sabía que tenía un molde de muñeco de jengibre en la balda más alta de la terraza de la cocina, ahí, donde guardo todo lo que uso a diario.)

—¡Bien, bien! ¿Podemos hacer uno, por favoooorrr?

—Pues claro—dije con toda mi magnanimidad navideña y porque soy una madre que lo vale aunque no sea perfecta como la Mujer Maravilla.

Aquel funesto día hace dos años fue nuestro primer intento. Vino una amiga a ayudarme porque vio que necesitaba apoyo. La receta que teníamos para la masa no era la adecuada, o yo no tenía los ingredientes adecuados, y los muñecos nos salieron amorfos. Intentamos decorarlos pero el glaseado nos salió azul pitufo y quedaron ridículos. Hicimos tanta masa que nos aburrimos de hacer muñecos y ya no sabíamos qué hacer con ella y acabamos dejándola caer en boñigas enormes sobre las bandejas del horno. (Semanas más tarde, Pin llevó una de estas boñigas al colegio para el desayuno y la maestra le preguntó, “¿Eso qué es, una tortilla?” “No —respondió mi hija, siempre protegiendo el honor de la estirpe—, esto es una cabeza de jengibre gigante…sin ojos…”.)

Nuestros muñecos de jengibre. Alta cocina. Por Nosoysuperchef.

La Mujer Maravilla será la Mujer Maravilla, pero yo soy la Mujer Cabezota, así que este año me puse manos a la obra con una nueva receta, la del santo recetario por el que jura mi suegra. Como ese libro a ella no le ha fallado, a mí tampoco me iba a fallar.

La masa inicial tenía buena pinta, confieso. Pero por muy bomba que se lo pasaran mis hijos en la cocina, tuvimos algún que otro desliz al confeccionar nuestros muñecos de jengibre.

Cuando terminamos de decorarlos, To pasó a hacer revisión.

—¿Esos qué son, de alguna escena de The Walking Dead?

Mi marido siempre me apoya al cien por cien.

Pero no pienso rendirme jamás. Como veis, me afecta tanto, que me estoy preparando para la Navidad que viene con nueve meses de antelación. Y he encontrado la solución en Internet.

Muñecos de jengibre Ninja. La Mujer Maravilla será perfecta, pero la Mujer Cabezota es un crack.

Lo siento, seremos muy amigas pero a estas alturas no lo puedo remediar: mis JengiNinjas les van a partir las piernas a sus JengiPanolis.

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13 de enero de 2012

Hoy ya terminamos esta mini-serie, que se trataba de compartir diez ideas que me habían ayudado en el 2011, por si os servían para este año.

  1. No sentarse.
  2. Aprovechar los ratos de cinco minutos.
  3. Intentar recoger el dormitorio antes que el resto de la casa.
  4. Involucrar a los hermanos.
  5. Preparar todo lo posible por la noche.
  6. Preparar conjuntos de ropa completos para utilizar en cualquier momento.
  7. Recoger contando.

Octavo-décimo consejos, 2012

8. Utilizar un temporizador/cronómetro. El temporizador me ha “salvado la vida” en cuanto a las tareas del hogar todo este año pasado, sobre todo cuando me encontraba mal o cansada por el embarazo. También va con mi personalidad porque tiendo a distraerme o a dejarme abrumar. El que utilizo es el del móvil, o si estoy usando el ordenador, abro esta página directamente. También lo utilizo a la hora de escribir; de esto ya hablamos en su momento.

9. Sincronizar nuestras agendas en Google. El año pasado ya empezó el desbarajuste en nuestra familia entre el sinfín de actividades de cada miembro de la familia. Intentábamos coordinar agendas pero siempre se nos escapaba algún dato. Google calendar al rescate – mi marido con su calendario, yo con el mío, y ambos sincronizados. Si no lo utilizas ya, quizás quieras probarlo para ver si facilita la comunicación y organización en tu familia.

10. Secar el perejil en el microondas. Este último consejo es la solución para tu vida entera. Vale, que no. Pero sí que te dará un perejil seco muy rico. Me gusta más que la variante comercial o que secarlo al aire o congelarlo. Como dice Karlos Arguiñano, “rico, rico”…y con esto, os dejo ya en paz. Que tengáis muy buen 2012, y no olvidéis dejarme algún consejo vuestro del 2011 en los comentarios.

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07 de junio de 2011

(Para ver las cinco cenas rápidas con las que empezamos,pincha aquí.)

6. Cereales: ¿Por qué no? Un buen muesli o avena cocida con leche o yogur natural y frutos rojos incorporados es una cena rápida y saludable. Los frutos rojos los puedes comprar congelados e incluso los puedes añadir a los cereales a medio descongelar. También se puede añadir cualquier otra variedad de fruta picada.

7. Quesadillas: Calienta una tortilla mexicana en una sartén (sin aceite o con muy poco). Cuando le des la vuelta, espolvorea queso por encima para que se funda. Puedes doblar la tortilla por la mitad o añadir otra tortilla encima y cortarla como si fuera una tarta. Sírvela en un plato con tomates o aguacates troceados y aliñados. (Pido disculpas de antemano a los lectores mexicanos porque ¡seguro que no tiene nada que ver con las quesadillas auténticas!)

8. Wok de pollo: Trocea unos filetes de pollo y fríelos rápidamente en una sartén grande o wok. Resérvalos aparte en un plato. Añade a la sartén verdura ya troceada (para mayor rapidez), ya sea congelada o fresca (cebolla, pimiento, calabacín, zanahoria, brécol, guisantes, etc.). Debe quedar medio cruda, así que vigílala y cuando esté en su punto, añade el pollo cocido y una salsa wok preparada y que cueza unos minutos más. Si no tienes a mano esta salsa, puedes sazonarlo a gusto con salsa de soja, salsa de chili dulce, jengibre, zumo de piña natural u otros ingredientes que peguen. Se puede servir con o sin arroz. A veces añadimos piña de lata troceada y anacardos.

9. Ensalada de pasta espiral tricolor: Mientras cuece la pasta, trocea tronquitos de mar (sucedáneo de cangrejo o surimi) o salmón ahumado, tomates cherry y aceitunas negras. También puedes añadir maíz, alcaparras o trozos de espárragos de lata. Prepara una vinagreta rápida de aceite de oliva, vinagre, ajo, miel y mostaza. Después de hervir la pasta y enfriarlo con agua, sólo tienes que mezclar todos los ingredientes.

10. Wraps: Tengo que confesar que éstos nos gustan más a nosotros que a nuestros hijos. Es una variante de un bocadillo, mucho más ligero, que se hace con una tortilla mexicana precocinada (pero sin freir o calentar). En la parte central se colocan varios ingredientes y luego se doblan ambos lados y la parte de abajo para que la tortilla quede cerrada. A nosotros nos gustan de:
– Queso de Filadelfia, salmón ahumado, pepinillo troceado.
– Puré de aguacate (con sal y limón), tiras de jamón de york, tiras de lechuga y un toque de mayonesa.
– Ensaladilla de cangrejo o de patata con tiras de lechuga y aceitunas negras.

Podéis encontrar más ideas para cenas rápidas en los comentarios de la entrada anterior, y espero que también os animéis a dejar las vuestras.

Foto wrap: cocinarecetas.net

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03 de junio de 2011

En mi mundo ideal, mi mundo de perfección imaginaria, planifico un menú semanal. Un menú equilibrado y nutritivo. Pienso por adelantado, cocino por adelantado, y…soy como Supernanny (o a lo mínimo, Supermamá).

Pero no sucede tan a menudo, como esta semana, una semana de locos. Sobre todo me cuesta pensar en la cena porque ya ha sido un esfuerzo considerable pensar en la comida. ¿Y qué hago cuando estoy demasiado liada y no tengo tiempo ni de pensar? Sí, recurro a pizzas congeladas, en ocasiones a la tienda de pollos asados al lado del colegio. Pero no me gusta echar mano de los típicos platos precocinados, y al final sale bastante caro pedir comida.

Así que he hecho una lista de cenas socorridas, no sólo para mí, sino también por si os resultan útiles a vosotros y a vuestros preescolares. Aquí van las primeras cinco cenas. Y, ¡por favor! No seáis egoístas: dejad vuestras ideas de cenas rápidas aptas para preescolares en los comentarios o en Facebook para que nos podamos beneficiar todos los que no llevamos supercapa.

1. Patatas asadas: Dependiendo del tamaño, se pueden cocinar en 8-12 minutos en el microondas. Se abren y se sirven con mantequilla y queso. También puedes añadir un chorro de tomate frito. O es incluso más rápido mezclar el interior de la patata con salsa de pesto comprada.

2. Arroz a la cubana: El arroz basmati sólo tarda de 12-15 min en cocerse. Mientras tanto, fríes unos huevos y pasas unos trozos de plátano por la sartén. Se sirve todo junto con tomate frito.

3. Crema de calabacín: No se tarda casi nada en hacerla: sofríe algo de ajo y cebolla en aceite de oliva. Añade el calabacín cortado en trozos y dale una vuelta. Añade un poco de agua (que no cubra el calabacín, sólo para crear el efecto vapor) y cuece hasta que esté blanda la verdura. Pásalo todo por la miniprimer con quesitos blandos y sal a gusto.

4. Mini pizzas: Se elaboran con trozos de pan de barra que hayan sobrado: precalienta el horno, unta el pan con tomate frito y aceite, añade queso y lo que encuentres en la nevera de ingredientes: fiambre, pimiento rojo o verde, aceitunas, champiñones. Espolvorea más queso por encima y al horno.

5. Huevos revueltos con espárragos y gambas: Hierve los trigueros rápidamente, sólo hasta que adquieran un color verde fosforito. Añade las gambas hacia el final de la cocción de los espárragos, que cuezan unos minutos (a menos que sean precocinadas). Escúrrelo todo y corta los espárragos en trozos más pequeños. Pásalo todo por la sartén, batiendo a la vez los huevos que hagan falta y añadiendo a la mezcla de verdura y gambas. Revuélvelo todo hasta que esté hecho el huevo.

Continúa… “Otras cinco cenas rápidas


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