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22 de enero de 2012

Esta semana llego tarde porque To ha estado de viaje, pero con una idea que creo que os va a gustar.

Superactividad: Terreno en construcción con aparcamiento
Edad: 3-4 años
Materiales: 1-2 recipientes grandes de plástico; tabla tipo Velleda; un rotulador tipo Velleda; arroz, granos de café o arena; coches y camiones de juguete
Gasto: 2-5€
Tiempo de preparación: 5 minutos
Duración de actividad: Indefinida
Nivel de supervisión: 50%

Esta idea la vi en Pinterest pero no apunté el enlace, ni tenía cuenta en Pinterest por aquel entonces, así que no os puedo dirigir al artículo original en inglés. La verdad es que me llamó la atención, pero no tanto como para tomar nota.

Al día siguiente, Pon se puso malo y no pudo ir al colegio. Después de pasar media mañana con él, jugando y leyendo, empecé a desesperarme un poco porque también estaba con Pun y tenía que hacer la comida, y no veía la manera. Además, ya había utilizado su cupo de videojuegos y DVD. Así que me acordé de esta idea y se la monté rápidamente, pensando que se interesaría por ello unos diez minutos. Me equivoqué. Estuvo jugando con ello el día entero.

Con la tabla Velleda, se hace un aparcamiento con números. Esto fue lo que más le fascinó. Se dedicó el día entero a colocar sus coches, a borrar los números, a intentar escribirlos él, y así sucesivamente. En el recipiente de plástico eché arroz para que pudiese jugar con sus camiones a “construir” y moverlo de un lado para otro. (La foto no lo refleja porque la saqué al principio, antes de que jugara, pero al final resultó más práctico contar con dos recipientes.) También eché unas judías blancas que servían a modo de piedras. La autora original de la idea había echado unos granos de café que ya no le servían. Yo utilicé el arroz y las judías que uso para ayudar a Pin con su terapia, que siempre volvemos a guardar y reutilizar.

Siempre me resulta curioso cómo algunas de estas ideas tan sencillas resultan tener tanto éxito.

La supervisión es necesaria sólo en caso de que te preocupe que el arroz acabe por toda la casa o que intenten tragársela. En nuestro caso, la recogida posterior fue fácil porque a él también le preocupaba no “perder” su material de construcción.

Más superactividades preescolares en No soy Supernanny: actividades rápidas, fáciles y baratas para preescolares

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29 de diciembre de 2011

La última entrada la escribí para cuidadores de preescolares (padres, madres, abuelos, canguros…) que quizás estén buscando alguna actividad nueva o distinta para hacer durante las vacaciones de Navidad.

Ésta la escribo para aquellos que, aún queriendo hacer cosas interesantes y creativas con sus preescolares, no encuentran la manera. ¿Falta de tiempo? ¿Falta de fuerzas? No lo sé. Sé que en mi caso, a una semana de haber empezado las vacaciones, mis mejores intenciones no están funcionando. Me veo inundada a diario con el cuidado de un bebé y uno de mis preescolares que está enfermo, no duermo del tirón, lo considero una victoria cuando consigo cocinar y recoger a medias. Esto no lo digo para quejarme, sino para reconocer que hay etapas más fáciles y más difíciles.

Ésta quizás sea una de las difíciles, pero esto es lo único que tengo que recordar: mis niños me quieren a mí, le quieren a To. Nos quieren unidos. Nos quieren escuchándoles. Nos quieren jugando a cualquier cosa sencilla que se hayan inventado. No piden excursiones complicadas – el único sitio al que quieren ir es al parque que tenemos al lado de casa. Los niños aman y perdonan mucho más de lo que pensamos los adultos. Disfrutan de sus padres mucho más de lo que nos imaginamos. Exigen mucho menos de lo que nos exigimos a nosotros mismos.

Igual que el año pasado, la lista de actividades que me han pedido para estas Navidades me conmueve por su sencillez:

  1. Hacer galletas.
  2. Jugar a “x” – con Papá o con Mamá (la mayoría de la lista contiene esta coletilla).
  3. Comer carne. :-) (Ésta es de Pon, de cuatro años. Se ve que me he pasado con la pasta y los potajes este otoño.)
  4. Dormir.
  5. Cantar.
  6. Hacer una pelea de almohadas.

Etc.

¿Haré alguna de las actividades más “complicadas” que no me han pedido? (Lo gracioso de la lista anterior es que buscaba las ideas más sencillas y fáciles de hacer, y ahora incluso éstas me superan.) Claro que sí. A lo mejor una o dos; si hay suerte, tres. Pero me quedo con la número 22 sobre todo: ESTAR. Al fin y al cabo, es eso, y sólo eso, lo que nos están pidiendo y que creará el mejor recuerdo de estas Navidades.

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21 de diciembre de 2011

Mañana ya es el último día de colegio de Pin y Pon. ¿Estamos listos para pasar las “vacaciones” con nuestros preescolares?

Como las ideas complicadas no me van en esta etapa, y me imagino que a algunos de vosotros tampoco os emociona complicaros con instrucciones de un kilómetro y manualidades megafinas, espero que estas ideas sencillas os ayuden a disfrutar con y de vuestros hijos:

1. Elaborar una lista de actividades que les gustaría hacer a cada uno en estas vacaciones. Decirles que vamos a ver cuántas podemos hacer. Que decoren estas listas y después colocarlas en un lugar prominente de la casa. O escribirlas directamente en una pizarra como hizo esta madre con su lista veraniega, asegurándose de sacar fotos de cada actividad para luego hacer unos collages originales.

2. Jugar a entrenamiento de espías (a lo Catherine Zeta-Jones con “láser” de celo o cinta roja).

3. Hacer una fiesta de pijamas familiar. Nosotros la vamos a montar chicas por un lado y chicos por otro, aunque compartiremos la cena. Nosotras nos hemos pedido el salón para bailar, pintarnos las uñas y ver una película muy, muy rosa, y ellos van a hacer una “cueva” en uno de los cuartos.

4. Crear un árbol familiar de huellas.

5. Ver fotos en el ordenador de cuando eran más pequeños.

6. Practicar habilidades recién adquiridas o por adquirir, como atarse los zapatos o cortar con tijeras.

7. Crear un cancionero familiar de villancicos. Nosotros tenemos un cancionero, un simple cuaderno de anillas con fundas de plástico para insertar los folios con las canciones de las que nos vamos acordando. Escribimos la letra en el ordenador, los niños eligen fotos o ilustraciones para acompañar el texto, se imprimen, las pintan y decoran un poco, y se añaden al cuaderno.

8. Celebrar el cumpleaños de algún peluche que otro.

9. Hacer arte con comida. Como estos sándwich: Mate de la película Cars, Hello Kitty, o un reno navideño. O un desayuno muy llamativo como éstos en Moras Moradas.

10.  Montar en tiovivo.

11. ¿“Blanca Navidad” = espejismo? Ningún problema. Se puede hacer un muñeco de periódico y no queda medio mal.

12.  Inaugurar una tarde de lectura con una pila de libros y muchas mantas y cojines en el salón.

13.  Crear unas ceras chulísimas de motivos navideños.

14.  Leerles la historia de la primera Navidad (San Lucas capítulo 2, por ejemplo) y representarla con figuras Playmobil, marionetas o todos disfrazados.

15.  Utilizar coches de juguete para pintar.

16.  Servirles una cena muy elegante y que no sea Nochebuena. Que lleguen al “restaurante” muy arreglados/disfrazados mientras los padres les atienden vestidos de camareros con menú y todo. O para los más atrevidos, al revés: que los preescolares preparen algo de la nevera y lo sirvan.

17. ¿No nieva pero hace viento? Hacer un molinillo de viento no parece muy complicado, y a los niños les encantará.

18.  Ir a tomar chocolate con churros.

19.  Decorar las ventanas de su habitación con atrapasoles de copos de nieve.

20.  Usar la cámara de video o el móvil para grabarles. “Rodar” una película con la trama inventada entre todos y verla después.

21.  Hacer un arbolito de Navidad divertido utilizando palitos de polo o uno más grande como éste en Mamá es un pirata malo.

22.  ESTAR. Hacerles caso. Escuchar. Jugar a lo que nos pidan. Con el móvil apagado. Y la tele también.

Espero vuestras ideas y enlaces en los comentarios para que todos podamos seguir ahorrando y pasándolo bien.

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19 de septiembre de 2011

Superactividad: La hora del cuento alternativo
Edad: 3-5 años
Materiales: 0
Gasto: 0€
Tiempo de preparación: 0 minutos
Duración de actividad: Indefinida
Nivel de supervisión: 100%

Llegó la hora del cuento. ¿Por qué no crear una historia completamente inédita? Esto es muy divertido sobre todo con niños a partir de los tres años, y es muy útil para viajes largos en coche.

Cuentos sobre tres objetos

Le pides a tu preescolar que te diga los nombres de tres cosas, personas o animales, y después te toca a ti contar una historia a partir de los tres nombres. Algunos de nuestros cuentos, de los más memorables, han tenido estas raíces:

Niño – lobo – abuelo
Hada – dinosaurio – fresas
Princesa – perrito – pobres

Ahora Pin con sus cinco años también se atreve a contar algún cuento si le decimos tres objetos.

Pasar el testigo

Empieza el cuento un miembro de la familia y cuenta como mucho un párrafo de lo que se le haya ocurrido, procurando parar en medio de una parte emocionante o intrigante: “Érase una vez un elefante azul que vivía en la cima de una montaña donde podía ver todo lo que había en el mundo. Pero a pesar de vivir en este sitio fantástico, estaba de lo más triste porque…”

Después le toca el turno a otro miembro de la familia, que continúa la historia y para en seco de la misma manera para que siga otro.

Este juego funciona mejor a partir de los cinco años, y cuantas más intervenciones, más divertido.

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24 de mayo de 2011

Michele y yo compartimos casa y carrera en la universidad y, entre otras cosas, siempre admiré sus capacidades organizativas. Esta foto de su hija de tres años me la ha mandado hace poco, y me ha hecho preguntarle cómo hace para involucrar a sus preescolares en las tareas del hogar. Tiene cuatro hijos, la pequeña no tiene ni un año y el mayor tiene siete años. Esto es lo que me ha dicho:

1. Sé realista. Tus hijos no podrán hacer cualquier tarea tan bien o tan eficientemente como tú, pero la única forma que tienen de aprender es probándolo ellos mismos. Acepta sus esfuerzos sin ser demasiado crítica, y se sentirán más motivados la próxima vez que les pidas ayuda.

2. Conoce a tu preescolar. Dependiendo de la edad y personalidad, algunos preescolares encuentran la mayor satisfacción en tareas que pueden hacer ellos solos – como recoger zapatos en la entrada y colocarlos en una balda en un armario o en el zapatero. Otras edades/personalidades se desaniman con facilidad cuando les pides que hagan algo solos, pero brillan realizando tareas que pueden hacer contigo, como guardar platos o hacer las camas.

3. Mantenlo todo muy sencillo. Mi preescolar de tres años todavía no puede doblar la ropa seca, pero le encanta juntar pares de calcetines y pasármelos para que los doble yo. Cuando termino, los mete todos en un cubo de plástico, los lleva a las cómodas de cada miembro de nuestra familia, y los guarda ella misma.

4. Delega las tareas que te irritan. En nuestra familia de seis, usamos mucho papel higiénico. Yo era la única que reemplazaba el papel higiénico y me estaba sacando de quicio. Hace poco, sin embargo, me tomé el tiempo para enseñarles a mis hijos de cinco y siete años cómo reemplazar el rollo, ahora resulta que a los dos les parece muy divertido. Ahora son la “patrulla del papel higiénico” y son los responsables de reemplazar cualquier rollo vacío que vean. ¿Por qué no se me había ocurrido antes?

5. Haz que el trabajo sea divertido. Si quieres que tu preescolar aprenda a fregar platos, empieza colocando un taburete delante del fregadero, llenando el fregadero con agua y jabón y dejando que juegue con algunos artículos de cocina que no se puedan romper – cosas como contenedores de plástico, coladores, cucharas grandes o batidores de alambre. Cuando termine de jugar, enciende el grifo y enséñale a aclarar el jabón y a ponerlos en una toalla o en el escurreplatos. En otra ocasión, cuando le des un cepillo o estropajo y le des algún artículo que en realidad sí que necesita un fregado, le seguirá pareciendo que está jugando. Dale una toalla para secar cualquier agua que salpique y hasta acabarás con los mostradores y el suelo un poco más limpios.

6. Ofrece incentivos. A mis hijas de tres y cinco años les encantan las pegatinas, así que funciona bien poner todas sus tareas en un póster y dejarles poner una pegatina por cada tarea que realicen. (Como todavía no pueden leer, hago un dibujo para representar cada tarea.) A mi hijo de siete años, sin embargo, no le podrían interesar menos las pegatinas, así que todavía estoy buscando ideas que le motiven.

7. Tareas aptas para preescolares:
– Sacudir el polvo: Dales un trapo o deja que se pongan calcetines viejos en las manos para limpiar los muebles.
– Limpiar el baño: Dales una botella tipo espray con agua o con una solución de dos vasos de agua y 2 cucharadas grandes de jabón para fregar. Déjales pulverizar el lavabo o el mostrador. El resultado final puede quedar poco uniforme, pero suele quedar mejor que antes.
– Vaciar papeleras: Tus niños pueden vaciar las papeleras de la casa en una papelera grande o cubo de basura. Mi niño de siete años puede sacar la bolsa de plástico de la papelera del baño, atarla y colocarla al lado de la puerta para sacarla. Después sabe dónde encontrar una nueva bolsa para meterla en la papelera del baño.
– Ayudar con la colada: Más allá de ayudar con los calcetines, los de tres años en adelante pueden aprender a doblar la ropa limpia. Empieza con algo sencillo como las toallas para el aseo antes de pasarles a algo más complicado. Hace poco también he empezado a pasarles a mis hijos pilas de ropa para guardar. Esto tiene sus más y sus menos: hay artículos de ropa que no se quedan doblados y es verdad que tienden a forzarlo todo en la parte delantera del cajón en vez de mantener la ropa en una pila ordenada.
– Ayudar en la cocina: Enséñales a tus preescolares a poner la mesa y a ayudar a meter y sacar los platos del lavavajillas. Otra idea que se me ha ocurrido hace poco: darle a uno una escoba y que cepille las migas de debajo de la mesa después de la comida. Cuando consiguen una especie de montoncito, les ayudo a meter las migas en el recogedor.

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17 de enero de 2011

Superactividad: Familia numerosa
Edad: 2-3 años
Materiales:
• bolígrafo
Gasto: 0€
Tiempo de preparación: 5 minutos
Duración de actividad: 10-20 minutos*
Nivel de supervisión: 50%*

* Siempre depende del niño y de la edad.

Cuando digo que es una auténtica chorrada, lo digo en serio, pero esta actividad es la mar de socorrida en esos momentos “muertos” en los que tus preescolares pueden impacientarse – la sala de espera del médico, en viajes largos de autobús, en casa de la tía-abuela Mari Pili donde no hay juguetes (y a ti se te ha olvidado traerlos):

Dibuja caritas con un bolígrafo en cada uno de sus dedos para que así tengan muchos hermanitos. Si estás jugando con ellos, dibuja al papá y a la mamá en tus propios dedos. Para hacerlo más interesante, dibuja las caras con una variedad de expresiones (una forma excelente de enseñarles las expresiones faciales a los más pequeños: enfado, sorpresa, tristeza…). Si estás en una sala de espera y tu preescolar arma demasiado jaleo con los “hermanitos”, saca un pañuelo de papel para que los deditos se acuesten un ratito y ronquen suavemente.

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