Mi preescolar no dibuja bien

Si piensas que te comes la cabeza por cualquier asunto, prueba con ser madre. Madre de preescolares. La lupa que utilizas es de Sherlock Holmes tamaño XXL, y no hay forma de guardarla en el bolsillo cuando se trata de tus hijos. Aunque trates de relajarte, tu subconsciente lo registra todo: cómo comen, qué hacen cuando están con otros niños, qué hacen cuando están solos, cómo caminan, cómo utilizan los ojos, cómo juegan, a qué juegan, qué te dicen cuando están enfadados, cómo tratan a sus hermanos, cómo lloran, qué les hace reír, qué les da miedo, cómo reacciona su piel, cómo te responden…

Hace más de un año mi lupa de madre detective estaba centrada en los dibujos de mi hija: con sus cuatro años recién cumplidos, no dibujaba nada reconocible. Ya de por sí, observo a Pin más de costumbre por su grado de discapacidad; aunque su afectación es más bien física, también hay otros elementos que influyen en su desarrollo. ¿No tendría que estar dibujando casitas o por lo menos intentos de personas? ¿Qué eran estas líneas y rayajos más propios de un niño de dos años? ¿Me debería preocupar? ¿Era porque todavía no le había mandado al colegio? Intenté dibujar y colorear con ella pero tampoco quería agobiarle.

En mi búsqueda di con una psicóloga en Internet que explicó algo muy sencillo. No guardé el enlace, pero os puedo explicar lo que me relajó y ayudó con el tema de los dibujos de mi hija. Para empezar, el desarrollo del dibujo en cada niño es diferente (esto ya me lo figuraba) pero podemos hacer algo concreto como padres: preguntar qué es cada garabato (aunque sean unas líneas), tomárnoslo en serio, yetiquetar cada dibujo con su título.

Creo que antes respondía a los dibujos de Pin con un “Ah, muy bonito”, algunas veces me decía lo que era, algunas veces se lo preguntaba…pero no se registraba en ningún sitio. Empecé a tomármelos en serio y a etiquetarlos con fecha y título, y me sorprendieron los resultados: “Una estatua”, “El príncipe Francesco”, “Una cárcel” y luego más típicas como “Mamá y yo”, “Nuestro parque”.

En muy poco tiempo, en cuestión de un mes, sus dibujos empezaron a mejorar estéticamente y a parecerse a las etiquetas. Empezó a dibujar personas, casas, soles. Siempre le preguntaba de qué iba el dibujo y ella ya esperaba con ilusión a que escribiera el “título oficial”.

Tanto si te preocupan los dibujos de tu preescolar como si no, tal vez quieras probarlo. Te garantizo que no te vas a acordar qué significan todos sus garabatos, y habrá más de uno que quieras conservar por su originalidad.

      

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