Los efectos terapéuticos de hablar con plantas

Son los fines de semana como éstos cuando me hago una taza de té y me siento al lado de Superviviente para charlar. Y quizás lo haga hasta varias veces por día, dependiendo de la gravedad del asunto. Ya lo sé, Superviviente es una planta, pero es una planta adulta, y necesito adultos en mi vida en ocasiones como éstas.

Son los fines de semana cuando To tiene que viajar por trabajo, sobre todo en temporadas cuando son varios fines de semana seguidos, con semanas muy intensas de trabajo de por medio cuando tampoco nos vemos mucho.

Cuando está fuera, pienso que me apaño bien. Ya a estas alturas me había vuelto a inflar el delirio de “en realidad soy Supernanny” e iba a escribir una entrada sobre cómo manejar tu casa y tus preescolares cuando estás sola. Idioteces como cocinar platos sencillos que te duren los tres días, programar una salida por día, tener a mano actividades especiales para hacer con los niños en casa…

Pero éste no es sólo un fin de semana de esos triunfantes imaginarios, es un fin de semana cuando se ponen malos. Y, seamos sinceros, se ponen malos el 90% de las veces que viaja To. O se abren una brecha en la cabeza. O te despiertan cinco veces por noche.

Pero lo peor de lo peor es cuando se ponen malos, y no puedes salir y te estás volviendo francamente majareta: ya has utilizado todas esas ideas fantásticas Supernanny en el espacio de la primera hora, el potaje sencillo te lo estás comiendo tú sola porque ellos se niegan y acabas sacando una pizza y regodeándote en la grasa, y no te apetece contestar una sola pregunta más sobre Rayo McQueenel origen del universo, si Papá va a traer chucherías, o por qué Maléfica tiene dos cuernos en la cabeza. Para colmo, tu madre no vive a la vuelta de la esquina, ni tampoco tu suegra, ni tus hermanos, ni tus cuñados, y todos tus amigos están ocupados en sendas actividades de fin de semana.

Cuando me siento a charlar con Superviviente, el sol está brillando, invitándome a salir de estas cuatro paredes, invitándome a escaparme de mi barrio de ladrillo y cemento, invitándome a descubrir la primavera…pero no hay quien salga de casa porque Pin acaba de vomitar y le duele todo: el oído, la garganta, la tripa, la cabeza. Aún así, consigue seguir jugando y hacerme preguntas…hasta el infinito y más allá.

Claro que me siento mal por ella, pero también soy egoísta y pienso en mí misma. Y en el concepto de fin de semana y lo que significa para gente occidental y egoísta como yo, lo que significaba para mí en días pre-mother.

Es cuando me hace mucho bien enfocarme en Superviviente y en su vida confinada.

–Superviviente, ¿cómo lo haces? Siempre aquí sin moverte. Si apenas puedes ver por la cortina. Eres una planta y perteneces a la naturaleza. ¿De dónde vienes? ¿No te gustaría estar meciéndote en el viento? ¿No te gustaría sentir cómo tus raíces se extienden más allá de los confines de una maceta de plástico? ¿No te gustaría estirarte hacia el sol?

Me hace bien hablar con ella y tomarme mi té. Nunca me reprocha el hecho de estar metida en mi casa en una maceta cutre. Nunca me reprocha que a veces se me olvide regarla. Nunca me reprocha el estado de la casa o mi estado de ánimo. Es mi símbolo de supervivencia en tiempos adversos. Está claro, este fin de semana, como ella, soy mártir.

Sobre todo cuando llega mi hijo de tres años, me acaricia y me dice: –Qué suave eres, Mamá. Me gustas mucho. Me gustan tus gafas azules y me gustan tus labios rojos… ¿Qué haces hablando con la planta?

Lo siento, Superviviente, pero, en efecto, ¿qué rayos hago hablando con una planta? Para terapia,¡comerme a este niño a besos!

      

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5 Respuestas a Los efectos terapéuticos de hablar con plantas

  1. patricia dice:

    hola, que buen blog, realmente he pasado unos dias muy apáticos sin ganas de nada, viviendo como una zombi, pero no se lo quiero contar a nadie porque no son tiempos de mostrar debilidades, y por si fuera poco de vacaciones y en casa, en fin lo que que queria decirte es gracias por lo que escribes …he vuelto a sonreir :)

    • Nova dice:

      Jo, muchas gracias por tu comentario. He estado de baja y no sé si podré continuar con el blog, pero me has animado y al final la que me ha sacado la sonrisa has sido tú. ¡Un abrazo!

  2. wiskers dice:

    me ha encantado este relato de Pon, es un “especial” y debe de tener los genes de su abuela que tiene maña con los Supervivientes de casa. Yo, que jamás he pensado diferente a To en cuanto a plantas de plastico ahora cultivo tres arbolitos que mimo cada dia y que espero plantar en los jardines cuando sean algo más que debiles esquejes para que me surtan del aguacate que tanto me encanta. Los planté como semillas ,algo mas gordas que las que planta Pon pero ya ves, que esto le anime.

  3. wiskers dice:

    además, ya sabeis que he plantado mi primer pino? Y sigue allí desde las Navidades.

 

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