Firmado por la mofeta torpe y mal vestida

Cuando me quedé embarazada de nuestra primogénita, Pin, toda la familia lanzó confeti. Toda menos una persona, la que quería que nos lo tomáramos todo a conciencia (por nuestro bien). La abuela de To.

— ¿Sabéis lo que es un hijo?

— ¿Qué, Abuela?

— Un problema. ¿Y dos hijos? Dos problemas.

Ahora con la tercera, Pun, viendo cómo se le cae la baba a la bisabuela, no ha habido necesidad de darle un codazo y preguntarle si está contenta con los “tres problemas” que hemos traído al mundo.

“Un problema” es una de las muchas etiquetas que se les puede dar a nuestros hijos.

¿Os acordáis de las etiquetas que os han dado a lo largo de la vida? Seguro que os han venido a la mente en seguida por lo menos dos. A veces sólo hace falta que alguien las diga una sola vez para que queden marcadas como con hierro candente. Éstas son algunas de las mías:

“Mira cómo frunce el ceño. Parece una pequeña mofeta.” (No os riáis…“ahora que lo dices…”)

Qué mal vistes. ¿Por qué parecen bolsas todos tus vestidos?” (Y no, no me lo dijeron en el último embarazo sino en la adolescencia, en plena flor de la vida…)

Qué torpe eres; no eres nada agraciada.” (Ahora por fin sabéis por qué no me he fugado con el ballet ruso.)

Está claro que éstas son etiquetas negativas que procuramos evitar, pero también me pregunto sobre las etiquetas positivas que les damos / les dan a nuestros hijos.

¿Son todas las etiquetas positivas, positivas?

¿De qué sirve, por ejemplo, constantemente llamar la atención en cuanto al físico?

“Qué guapo eres.”

“Qué rubia eres y qué ojos tienes.”

Respondedme en los comentarios los que hayáis estudiado psicología. Como simple madre, intento reflexionar sobre cómo hacerle sentir guapa a mi hija mayor sin que sienta que tiene que ser perfecta. Quiero que se sienta aceptada, valiosa, sin más. Quiero enfatizar la belleza interior, a la vez que entiendo la importancia de la exterior.

O aquí tenemos otra manida etiqueta:

“Qué lista eres.”

Se han hecho estudios al respecto y dicen que es contraproducente alabar la inteligencia de nuestros hijos, que es mucho más valioso afirmar sus ganas de trabajar o su esfuerzo.

Conclusión inteligente y guapa: sopesemos nuestras palabras y utilicemos las etiquetas con pinzas.

¿Cómo afirmar a nuestros hijos o preescolares este fin de semana?

Podemos realizar un acróstico, escribir una palabra de afirmación por cada letra de sus nombres y compartir el resultado con ellos. Por ejemplo:

Noble

Amable

Divertida

Ingeniosa

Artística

Mucho mejor darles estas etiquetas y explicárselas que darles una camiseta que diga rebelde o diva, ¿no creéis?

O en mi caso, mofeta torpe y mal vestida. 😉

      

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6 Respuestas a Firmado por la mofeta torpe y mal vestida

  1. Triple dice:

    Las etiquetas, en mi caso, me llevaron a estudiar una carrera que en realidad no quería… y ni siquiera era consciente de ello, hasta que estuve ahí metida!!!
    Yo alabo las cualidades de mis hijos e intento explicarles cómo encausarlas y utilizarlas para bendecir a otros. Pienso que ahora como padres, somos más conscientes de lo que les decimos a nuestros hijos y tratamos de no etiquetarlos ni hacer comentarios negativos de su persona… y creo que eso ya les allana bastante el camino.

    • Nova dice:

      Fíjate, ¡qué fuerte lo de la carrera!
      Tengo bastante que aprender respecto a cómo fortalecer a mis hijos en este sentido; agradezco mucho tu comentario. ¡Besos!

  2. saly dice:

    Yo, en 5º de E.G.B., el sr profesor, me hizo levantar para preguntarme la lección del día de Sociales, aún la recuerdo, y al levantarme y estar de pie esperando su pregunta, me dijo que me parecía a la Gioconda o Mona lisa, la verdad que ni en en ese momento ni ahora me pareció un piropo, en fin, supongo que será por mi mirada “lánguida”… No me gustó mucho, pero tampoco me quitó el sueño.
    Así que aquí firma la Mona Lisa.
    Besos desde mi barco.

    http://mamaesunpiratamalo.blogspot.com

  3. saly dice:

    Ah, por cierto, esto de la infancia, y los comentarios puede ser contraproducente, me lo recordó lo de “mofeta”.

    Un compañero de clase, llevó un jersey una temporada, que era de 3 rayas verticales grandes negras y blancas, de tal forma, que desde atras, parecía una mofeta…se quedó con el “mofe”…eso no es lo peor, si no que siempre tuvo que explicar la historia de su apodo, porque todos pensaban que era por el mal olor que desprendía….así que cuidadito…

 

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