Dormir en circunstancias adversas

Sin duda, uno de los mayores talentos de madres con niños pequeños, preescolares o no, consiste en conseguir horas de sueño en circunstancias adversas. Sí, correcto, léase “horas de sueño” y no noches, la utopía.

Los obstáculos para que consiga horas de dicha sin par son múltiples. Está el niño que se mea en la cama. O que mea en el baño pero primero tiene que decírtelo. O que se quita toda la ropa menos los calzoncillos y viene congelado de madrugada para entrar en calor en tu cama.

Está la niña que tiene pesadillas. Que también te avisa cuando utiliza el baño (o que no te avisa, pero la oyes igualmente). Que te despierta para pedirte cacao para los labios o una manzana porque tiene hambre (¡¿?!). O para avisarte que el hermano está durmiendo debajo de la cama.

Está la bebé que cena su leche a lo largo de la noche. O que suspira. O que necesita una caricia. (La madre le atiende en estado puro de sopor; habiendo probado diversos métodos, al final hace lo que diga la reina.)

Están los vecinos. Cuando hace buen tiempo, están los colegas del bar que amenizan la noche. En invierno, está el vecino que le da por toser. O la de arriba que se pasea en tacones a las dos de la madrugada.

Está la madre en sí con sus propios temas, que también tiene que toser, hacer pis, sonarse los mocos, beber agua, sacar otra manta porque tiene frío, dar un antibiótico de madrugada o mirar el reloj otra vez porque teme que se le haya olvidado poner el despertador.

Pero no está sola, no, o al menos no suele estarlo. Está el marido, también con sus temas: sus ronquidos, algún comentario suelto mientras duerme, la pelea por el edredón, o la noche que se acuesta él más tarde, despertándola al acostarse. Pero sobre todo, está el marido y está… el codo.

Yo puedo sobrevivir que Pon se mee en la cama, que Pun necesite pecho tres veces por noche, sacarle alguna medicina a Pin de madrugada, decirle a mi marido ocho veces que se dé la vuelta y deje de roncar.

Pero lo del codo puede conmigo.

No entiendo de dónde viene el reflejo que tiene mi marido mientras duerme. Le da por abrir y doblar el brazo como si estuviera en una playa a punto de tomar el sol tumbado boca arriba. Sostiene ese codo perpendicular a la cama, desafiando la gravedad, señalando hacia el cielo, y cuando ya no puede más, deja que se desplome en mi cara, en plena órbita o en mi sien.

Menos mal que yo también he desarrollado un reflejo karateka que lo prevé y lo desvía. A estas alturas soy mínimo cinturón negro. Pero nerviosa me deja.

Alguna noche he llegado a rescatar mi propia vida cuatro o cinco veces y hasta le he despertado a To para decirle que su codo intenta asesinarme.

Las noches en las que el codo se comporta, me puede dar igual que me despierten otras sendas causas porque al menos no he recibido un martillazo en el cráneo.

Así que si tenéis todo lo demás, pero no hay codo asesino en vuestra vida, dad las gracias por esas noches de calma relativa.

Y To, yo te quiero con el codo y tó, pero si alguna lectora me da una solución, bien que tu codo se puede  ir preparando…

      

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9 Respuestas a Dormir en circunstancias adversas

  1. Triple dice:

    ¡No he parado de reír! No es que no lamente la latente amenaza del codo a tu integridad física y a tu vida, pero ahora sí me has hecho reír!!!
    Qué difíciles son las noches con preescolares. De vez en cuando mis hijos siguen despertándose por las noches con alguna necesidad: hay un bicho en mi cuarto, tuve un mal sueño, los vecinos tienen la música muy alta… pero mi martirio actual son los ronquidos de Insufrible. Primero le doy una patadita a ver si eso lo hace cambiar de posición, si no funciona lo sacudo un poco y ya si no es suficiente le digo “date la vuelta que estás roncando”… A lo que él responde con un “mmmhhhmmmnññ” y un giro que hace retumbar todo el colchón y que -generalmente- me descobija y me deja más despierta que antes.

    • Nova dice:

      ¡Jajajaaaa! ¡Ronquidos insufribles! ¿Qué se le va a hacer? Al fin y al cabo, prefiero los ronquidos y los codazos a dormir sin él… Reír por no llorar.

      • Triple dice:

        ¡Tienes razón Nova! Con todo y los ronquidos y los giros descobijadores, prefiero dormir con él que sin él, me encanta abrazarlo y que él me abrace a mí, simplemente saber que está junto a mí haciendo contrapeso… jejeje…

  2. Illusoria dice:

    Ponte un gorro con pinchos muuuuuy afilados justo en la zona en la que su codo cae más fuerte…

  3. Olga Iglesias Serrano dice:

    Si le haces un vendaje tipo momia seguro que no te arrea, je, je.
    Lo que me gusta es que eres capaz de escribir en nota de humor sobre el tema, si fuera yo creo que termino por mudarme por lo menos hasta que el reeesto de circunstancias se atenuen.
    Animo todo pasa… y si no el vendaje.

    • Nova dice:

      El gorro con pinchos de Illusoria es un poco gore, así que tendré en cuenta el vendaje para cuando esté de humor (y si no, el gorro con pinchos…) ¡Jejeje!

  4. ROX dice:

    me gusta tu blog…me ah ayudado¡¡¡ sobre todo en lo del desorden…y al leer lo del codazo me eh reido a mas no poder jajajaj..y ya veo q no soy la unica q sufre con el “INSUFRIBLE” odio los ronquidos…e optado x todo lo an dicho..lo unico q me resulto a mi fue el codazo jajajaj q yo lo utilizo para despertarlo a el.XD

    • Nova dice:

      ¡Encantada, ROX! Mira, lo del codazo yo también lo utilizo, o el gira-gira-rueda-rueda-date-la-vuelta-cariño…pero yo no le clavo el codo en la sien como me hace él a mí. Ayyyy…

      El pobre está desterrado al sofá porque la niña está en nuestro dormitorio y últimamente no duerme muy bien…así que por lo menos estoy a salvo del codo asesino, aunque sea temporalmente.

 

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