¿El fin de una era?

Era de noche. Había acostado a Pin, de cinco años, hace unos diez minutos, cuando volvió a salir al salón. Ya sabéis que en las noches de calóh es un ritual que se levanten un par de (cientos de) veces, así que el hecho en sí no me sorprendió. Pero sí lo que me dijo. Se plantó delante mía muy seria y dijo:

—Mamá, he decidido que voy a ser como Wendy, que ya no voy a dormir con Hipo.

—¿Wendy de Peter Pan?

—Sí, quiero irme a dormir como ella, sin Hipo, sin muñecos.

Tengo que reconocer que no estaba preparada. ¡Hipo! En el pasado os he contado cómo es su muñeco inseparable desde que es bebé. Hemos celebrado su cumpleaños y también su resurrección en alguna ocasión.

Sinceramente, el corazón me dio un vuelco. ¿Por el muñeco? Una pizca, lo reconozco, por ridículo que suene. ¿Por mi niña? Sin duda. ¿Poner fin a la Era de Hipo? ¿Crecer? ¡No! Por un momento pensé que me pondría un disfraz verde y la llevaría volando por la ventana cual Peter Pan a la tierra de Nunca Jamás. ¿Con qué me he estado autoengañando todos estos años preescolares, pensando que quería que se emancipara lo antes posible?

—Vale —le dije con la voz chica—. Tengo una idea. A lo mejor quieres que duerma en su propia cama al lado de la tuya.

(Justo en este instante, para mis adentros, dos madres con caras muy diferentes empezaron a debatir. Una tenía cara de Supernanny: —Pero ¿se puede saber qué estás haciendo? ¡Es el momento de deshacerse del muñeco andrajoso!

La otra, con cara de no-Supernanny: —¡No puedo! ¡Pobrecito! ¡Ay, mi niña!…

Supernanny: —¡So débil!)

Mientras tanto, a Pin le gustó la idea de acostar a Hipo. Se le iluminaron los ojos: —¡Sí!

(No-Supernanny le dió un codazo a la otra: —Ves, no estaba preparada para deshacerse de Hipo.

Supernanny, con la nariz en el aire: —Lo estaría si lo estuvieras tú.)

Le hicimos a Hipo la cama en una caja, lo tapamos con una tela, y Pin se acostó feliz.

Yo me fui a mi cuarto, ignorando las miradas fulminantes de Supernanny, cogida de la mano de no-Supernanny y preguntándole cómo lo voy a hacer con tres niños en tres etapas diferentes: casi escolar, preescolar, y primera infancia cuando nazca el bebé en septiembre.

Como To estaba de viaje y “no tengo nada que hacer”, me invadió la nostalgia y me tiré una hora indisciplinada viendo fotos de los niños y lamentando lo rápido que crecen. ¡Pero si esta foto sólo es de hace unos meses…mira cómo le ha cambiado la cara! Flagelándome. ¿Habré aprovechado bien estos años con Pin? ¡Qué rápido crece! ¡Ayyyyy!

Me fui a la cama demasiado tarde y me dormí compungida. Querido Hipo: no te vayas todavía, no te vayas, por favor…

Pero todo cambió a las cinco de la mañana, cuando escuché el despertador que no me hace demasiada gracia, piececitos corriendo por la casa. Pin.

—Mamá, que no puedo dormir, que no encuentro a Hipo. ¿Dónde está Hipo?

Dichoso Hipo, refunfuñé (la nostalgia no se activa a las cinco de la mañana).

—Está en la caja al lado de tu cama, ¿te acuerdas? —gruñí—. Venga, a dormir, que todavía es pronto.

A esas horas, una empieza a desvariar. ¡La verdad es que estoy hasta el moño de Hipo! ¡Que me despierte por un trozo de tela hecho un morro deforme y ametrallado de agujeros! ¿Quién nos lo regaló? Ah sí, mi suegra. Pero no es su culpa: ¡es la culpa de To, que para colmo no está para atender a Pin a las cinco de la mañana! Fue él quien le adjudicó como compañero de cuna y creó el vínculo inseparable. Cuando vuelva de viaje, voy a esconder a Hipo adrede y que sea él quien se levante a las cuatro de la mañana a hacer de detective…

Pero antes de que pudiera reconciliar el sueño, Supernanny (que no duerme nunca) me interrumpió sacudiendo un dedo índice: —No te quejes, que te lo dije.

Y no-Supernanny simplemente emitió un ronquido.

PD
Total, para un anticlímax: a tres noches del suceso, Wendy sigue en Nunca Jamás; la caja, vacía; e Hipo, firmemente atrincherado en la cama de Pin.

      

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7 Respuestas a ¿El fin de una era?

  1. Reyna dice:

    podrías configurar tu pagina para que se puedan leer todas las entradas desde el reader? en el movil y el reader solo aparece una linea y eso sí que molesta y entrar aquí directamente desde el celular es pero si que tardado, a veces me rindo… saludos y ojalá puedas besos

    • Nova dice:

      Reyna, gracias por el comentario; ya se lo he dicho al webmaster, que la configuración de la página no depende de mi. ¡Espero que se arregle pronto! Gracias de todas formas por hacer el esfuerzo.

  2. alr dice:

    Pobre Hipo, si es tan bueno, ni llora ni se hace pis, ni nada…..Es ya parte de la familia.
    Mi cuñado acaba de recuperar al muñeco, su Hipo de la infancia, ya no tiene ni ojos ni boca pero al ver su cara de satisfacción me dió casi envidia de no tener yo mi propio Hipo. Después de tantos años era como reencontrarse con un amigo, después de mas de 40 años, le volvió a coger en su manos y la forma que lo miró con nostalgia, hizo darnos cuenta de que debieron pasar muy buenos ratos.
    Me ha gustado la historia.

  3. Encantada dice:

    Me ha gustado la historia. Mi peque tiene su preferido desde que nació, se llama keke pero sabemos que, por más que se desgaste, será su preferido. Hay cosas que unen desde que nacen. Espero que esta vez se quede el comentario, he intentado hacerlo en muchas entradas pero nunca se queda, aún no sé que hago mal. Lo mismo es por mi “encantamiento”. Saludos encantados

    • Nova dice:

      Encantada, ¡esta vez sí que ha funcionado! Saludos de Hipo a Keke…estoy convencida de que acabarán desintegrándose de tanto amor, pero mientras tanto, siguen aquí como miembros importantes de la familia. 😉

  4. dwogro dice:

    pues yo sigo añorando con 54 años no haberme guardado mi Tibidabo, un muñeco risueño mas de niña que de chicos (como yo) antecesor de Hello Kitty a lo cutre, y que mis padres sabrán donde lo tiraron si no es que mis dos hermanos mellizos mayores lo destrozáran y mis padres sutilmente lo reemplazaran con mi dedo pulgar que, al cumplir 7 años, decidí dejar dechupar (por verguenza). No, no me lo corté, simplemente una noche dormí con el brazo de ese pulgar chupado debajo de mi espalda y al día siguiente como no sentía mi brazo quedé curado!

 

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